¿Cómo se aplica el diseño multisensorial al interiorismo?
Para plasmar la atmósfera de los espacios contract y residenciales, el diseño multisensorial interviene en distintos niveles perceptivos. De esta manera se estimula cada sentido a través de elementos arquitectónicos específicos:
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Tacto (textura y material) es el sentido que predomina en este enfoque. El uso de superficies táctiles como la madera en bruto, la piedra pulida o los textiles suaves (terciopelo, lana) invita al contacto físico y evoca sensaciones inmediatas de confort y calidez.
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Vista (luz y color): además de su importancia estética, la luz también desempeña un papel funcional y emocional. Una iluminación cálida y suave crea intimidad, mientras que el uso estratégico de los colores es esencial para «encender o apagar» emociones específicas.
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Oído (acústica): el confort acústico es esencial para el bienestar. El uso de materiales fonoabsorbentes en paredes y techos reduce la contaminación acústica en open-spaces y favorece la intimidad en zonas en contacto con el público.
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Olfato (marketing olfativo): estrechamente relacionado con la memoria, el sentido del olfato se estimula de manera estratégica en hoteles y spas con el uso de ambientadores (cedro, lavanda, cítricos) para fortalecer el recuerdo de la experiencia.